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San Pedro, Buenos Aires, Argentina
Directora del Jardín de Infantes 906, San Pedro. Diplomada en resolución de conflictos. Investigadora independiente, sobre los desafíos de educar en un mundo intercomunicado. Amante del arte.

sábado, 16 de julio de 2011

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA FAMILIA

Estudios científicos han demostrado que a mayor control de la I.E., mayor capacidad intelectual. Comparto parte de una monografía de la Lic. Verónica Gea Rodríguez, Granada

1. LAS EMOCIONES EN LA INFANCIA (cómo se desarrollan)

La Inteligencia Emocional, como toda conducta, es transmitida de padres a niños, sobre todo a partir de los modelos que el niño se crea. Tras diversos estudios se ha comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo de los adultos (en uno de estos se descubrió que los bebés son capaces de experimentar una clase de angustia empática, incluso antes de ser totalmente conscientes de su existencia. Goleman, 1996).

El conocimiento afectivo está muy relacionado con la madurez general, autonomía y la competencia social del niño.

2. LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL CONTEXTO FAMILIAR:

La personalidad se desarrolla a raíz del proceso de socialización, en la que el niño asimila las actitudes, valores y costumbres de la sociedad. Y serán los padres los encargados principalmente de contribuir en esta labor, a través de su amor y cuidados, de la figura de identificación que son para los niños (son agentes activos de socialización). Es decir, la vida familiar será la primera escuela de aprendizaje emocional.

Por otro lado, también van a influir en el mayor número de experiencias del niño, repercutiendo éstas en el desarrollo de su personalidad. De esta forma, al controlar la mayor parte de las experiencias de los niños, los padres contribuyen al desarrollo de la cognición social.

Partiendo del hecho de que vosotros, los padres, sois el principal modelo de imitación de vuestros hijos, lo ideal sería que vosotros, como padres, empecéis a entrenar y ejercitar vuestra Inteligencia Emocional para que vuestros hijos puedan adquirir esos hábitos.

 5 principios:

1-Sea consciente de sus propios sentimientos y de los de los demás.
2-Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás
3-Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.
4-Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos
5-Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones

Observando estos principios, nos damos cuenta que nos encontramos delante de lo que son los cinco componentes básicos de la Inteligencia Emocional.

-Autoconocimiento emocional.
-Reconocimiento de emociones ajenas
-Autocontrol emocional.
-Automotivación
-Relaciones interpersonales.



Para poder resolver cualquier situación problemática de ámbito familiar, sería aconsejable contestar una serie de preguntas antes de actuar:

1 ¿Qué siente usted en esa determinada situación? ¿Qué sienten sus hijos?

2- ¿Cómo interpreta usted lo que está pasando? ¿Cómo cree que lo interpretan sus hijos? ¿Cómo se sentiría usted si estuviera en su lugar?

3- ¿Cuál es la mejor manera de hacer frente a esto? ¿Cómo lo ha hecho en otras ocasiones? ¿Ha funcionado realmente?

4- ¿Cómo vamos a llevar esto a cabo? ¿Qué es preciso que hagamos? ¿Cómo debemos abordar a los demás? ¿Estamos preparados para hacer esto?

5- ¿Contamos con las aptitudes necesarias? ¿Qué otras formas pueden existir de resolver el problema?

6- Si nuestro plan se topa con imprevistos, ¿qué haremos? ¿Qué obstáculos podemos prever?

7- ¿Cuándo podemos reunirnos para hablar del asunto, compartir ideas y sentimientos y ponernos en marcha para obtener el éxito como familia?

 Por otra parte, un estudió demostró los tres estilos de comportamiento más inadecuados por parte de sus padres son:

*Ignorar completamente los sentimientos de su hijo, pensando que los problemas de sus hijos son triviales y absurdos
*El estilo laissez-faire. En este caso, los padres sí se dan cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no le dan soluciones emocionales alternativas, y piensan que cualquier forma de manejar esas emociones “inadecuadas”, es correcta (por ejemplo, pegándoles)
*Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole al niño que se enoje, ser severos si se irritan...)

Adriana

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