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San Pedro, Buenos Aires, Argentina
Directora del Jardín de Infantes 906, San Pedro. Diplomada en resolución de conflictos. Investigadora independiente, sobre los desafíos de educar en un mundo intercomunicado. Amante del arte.

sábado, 16 de julio de 2011

"Importancia del movimiento en el desarrollo de la persona", de Emmi Pikler

Para Emmi Pikler todos los movimientos parten de estar tumbados, y partiendo de ahí el niño y niña irán descubriendo sus necesidades y ellos mismo marcarán su propio ritmo de desarrollo motriz. Para ello sólo necesitan libertad de movimientos y ropas que no les opriman, ellos saben como crecer y aprender, y cada uno tiene su propio ritmo.
    Fundó en Budapest el Instituto Pikler-Lóczy, un centro de atención a la infancia con riesgo de exclusión social, un orfanato nacido como centro de investigación metodológica. Actualmente el centro cuenta con grupos de educación infantil 0-3, grupos de juego en familia y dos grupos de niños y niñas que residen en el centro.

   El Instituto Lóczy ofrece a cada niño y niña una vida ordenada, basada en largos tiempos de actividad libre y de juego. Al mismo tiempo disponen de una organización única que considera los momentos de atención como piezas claves de la educación basada en el intercambio entre el adulto y el niño y la niña . La presencia del adulto contiene al grupo que sabe de su presencia gracias a los momentos de atención individual, los cuales a su vez, aseguran una constante y regular relación afectiva de calidad. Si la actividad libre significa un tiempo de auténtica manifestación de los proyectos e inquietudes del bebé, en relación a él mismo y a su entorno seguro y rico, los momentos donde se requiere del adulto se caracterizan por constituir espacios privilegiados para la transmisión de las experiencias afectivas y expresiones delicadas y amorosas de comunicación.
    Los bebés competentes y capaces de generar estrategias de aprendizaje no encuentran en Lóczy, a profesionales que conciben la educación infantil como estimulación temprana en la que el adulto persigue la respuesta del bebé para poder acelerar o anticipar aprendizajes, sino que se adapta y se ajusta al tiempo y al proceso de cada bebé, de cada niño y niña. Si en el comportamiento del bebé aparece algún deseo de retroceso se le acoge y se le respeta. En su experiencia Pikler entiende que lo más importante es que, por propia iniciativa pueda resolver su necesidad.
    Un bebé tumbado, con seis, ocho, diez o quince meses, puede aprender por él mismo a moverse, adquirir otras posiciones, ponerse de pie y volverse a tumbar, puede desplazarse y aprender a sentarse de manera libre, sin requerir la presencia del adulto. Pikler libera al profesional para que pueda centrarse en las situaciones donde es imprescindible su intervención y su atención.

http://educadorasdeinfantil.blogspot.com/2009/06/articulo-de-emmi-pikler-libertad-de.html

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